Asociación ALFA

  • Inicio
  • Nosotros
  • Trabajamos
    • Teatro
    • Talleres
    • Ocio
  • Reflexiones
  • Noticias
Contacto
miércoles, 13 abril 2022 / Published in Reflexiones

LA MUJER QUE ESCRIBÍA CARTAS DE AMOR

(Para Pepita, que descansa en paz)

Ayer se fue la mujer que escribía cartas de amor: cada tarde, cada fin de semana que compartí con ella y con sus compañeros de piso; y luego, después, en otra etapa, en un horario más tardío, disfrutando de cenas y sobrecenas, pero siempre concluyendo esas jornadas con una carta, una carta de amor.

Una carta que me dictaba, yo era su amanuense, y que comenzaba siempre con un «Hola, me llamo…», y a continuación enumeraba su largo currículo de habilidades, al que siempre añadía la palabra «buena», «una mujer buena».

Y así era, una mujer buena que soñaba que su bondad se reflejaría en una historia de amor con alguien que respondería a sus cartas, vendría a buscarla, y que la querría por todo lo que ella contaba. Mientras yo, qué estúpido, le recordaba el principio de «realidad»: que vale, que bien, que yo te escribo la carta, pero debes saber que… Y al día siguiente, otra vez, (¿no le había recordado que una cosa era la realidad y otra los sueños?), ella me volvía a pedir lo mismo: «Jose Antonio, ¿escribimos una carta?» Aún guardo algunas de las muchas cartas que me fue dando a copiar y donde cada día relataba que era mejor persona, cada día lo era, y que lo hacía para poder luego escribirlo en sus cartas.

Pepita me enseñó varias cosas: la principal, que para vivir hay que vivir soñando; y que eso del principio de «realidad» solo sirve para justificar esta vida de aburrimiento y desolación que llevamos sin darnos cuenta. Me enseño que la bondad era cosa de cada día y que las cosas buenas no se olvidan nunca. Me enseñó a dar ternura, y que enfadarse a la tremebunda lo único que te otorga es un mal día y un dolor de estómago. Pero la principal, que el amor se sueña, antes de que sea real, se sueña y se escribe.

Así que no será posible olvidarte.

No estuve, Pepita, al final, ni en los últimos tiempos, y me hubiera gustado mirarte a los ojos, esos ojazos que parecían pensarlo todo, y decirte que tus cartas de amor soñadas han sido un éxito y que todo el cariño que soñaste se nos ha quedado dentro, y que quería darte las gracias porque infinitamente nos has hecho mejores.

Y que supieras también, solo por hoy, que me siento pequeñito ante la ausencia de una persona tan grande.

Un abrazo allá donde estés.

3 de abril de 2022

Jose Antonio Ruiz

  • Tweet

What you can read next

Santiago Pérez Soria

Todos los derechos reservados

  • Inicio
  • Nosotros
  • Trabajamos
  • Reflexiones
  • Noticias
  • Aviso legal
  • Política de privacidad
  • Política de privacidad RRSS
  • Política de cookies
  • + info sobre cookies
TOP

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies ACEPTAR

Aviso de cookies